El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, echó este viernes a Katie Zacharia, su secretaria de prensa, cuando apenas llevaba cinco días en el cargo. Su salida, confirmada por The New York Times, CNN y AFP, llegó después de un debut muy criticado ante los periodistas y de una polémica por haberse presentado como abogada sin estar habilitada para ejercer.

Horas antes, el propio Trump había dejado en claro que su continuidad estaba en duda. «Le dije: ‘Katie, ¿esto es para ti?’», contó a los periodistas. «Sinceramente, si yo fuera tú, lo reconsideraría. Katie, ¿necesitas esto? No creo que lo necesites». El mandatario dijo que la vocera había sido maltratada por los medios y la elogió como una seguidora leal, pero admitió que el puesto «quizás no sea para ella».
Zacharia había reemplazado a Karoline Leavitt, que dejó el cargo a fines de agosto para dedicarse a su familia tras tener su segundo hijo. Trump la conocía como comentarista conservadora en televisión y había sido asesora de comunicación de Trump Media & Technology Group, la empresa que maneja la red Truth Social. Su designación se dio rápido, después de que otros candidatos fueran descartados por haber criticado al presidente en el pasado.
Su primera y única conferencia de prensa, el martes, duró menos de 15 minutos. Se la vio muy nerviosa, titubeó varias veces, confundió a su marido con Trump y solo respondió tres preguntas de medios afines al Gobierno. No pudo contestar, por ejemplo, si Estados Unidos había dejado de compartir inteligencia con Ucrania.
El golpe final vino por su currículum. El Wall Street Journal reveló que no figuraba en el registro de abogados de ningún estado, a pesar de que se había presentado como tal en CNN, Fox y Newsmax, y de que el propio Trump la había descripto así. Tras días de explicaciones poco convincentes, Zacharia admitió en Fox News que nunca aprobó el examen de habilitación. Contó que se recibió en la Universidad de Pepperdine, en California, en 2011, y que rindió la prueba sabiendo que se mudaría a China con su marido, por lo que el resultado «no tenía importancia». Nunca volvió a presentarse.
Su paso por la Casa Blanca fue incluso más breve que el de Anthony Scaramucci, que en el primer mandato de Trump duró 11 días como director de comunicación. Por ahora no se informó quién ocupará su lugar.
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